. Mi hermano escondió su clonazepam
y el chico del bull-ring me dice que no quiere
nada serio. Así vamos a seguir,
resbalando entre el confort
y el ejercicio miserable de las cosas.
La mala suerte se hunde imprevisible
en algunas horas de mis días
y donde corría la excitación
ahora crece la afinidad a través del despecho.
Sin embargo a veces se me concede
un rato de fantasía prodigiosa
y el chico del bull-ring está
sobre mi espalda y yo vivo
no pienso en vivir
yo vivo
sin dudas.
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