15/7/12

. Nos tomábamos de las manos todo el tiempo, por ejemplo. Eso no suena como mucho, lo sé, pero era estupenda para tomarse de las manos. Si lo haces con la mayoría de las chicas, sus malditas manos mueren en ti, o si no, piensan que tienen que moverla todo el tiempo, como si tuvieran miedo de que te aburrieras o algo. Jane era diferente. Iríamos a una maldita película o algo, y en seguida empezábamos a tomarnos de las manos, y no parábamos hasta que la película terminara. Y sin cambiar de posición ni darle tanta importancia. No tenías que preocuparte, con Jane, de si tu mano estaba sudorosa o no. Todo lo que sabías era que estabas feliz. En verdad lo estabas.

Holden Caulfield.-

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